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CONGRESO de FERE-CECA: Educnet. Educación e internet

Bajo el lema “Educnet 99” representantes de instituciones titulares y responsables de centros educativos católicos han participado en el Congreso sobre Educación e Internet celebrado en Madrid los días 23, 24 y 25 de abril de 1999. La síntesis del trabajo realizado queda reflejada en las siguientes conclusiones:    

1.       El mayor reto que tiene el conjunto de la sociedad es el de crecer en la educación: favorecer el acerado de todos los sectores implicados, apostar políticamente por ella y mantener expectativas de búsqueda de excelencia.

2.       La economía, la nueva organización del trabajo y las nuevas tecnologías obligan a hacer realidad una “sociedad educativa”, en la que toda la vida se esté aprendiendo montunamente, no sólo por razones laborales sino como instrumento de mejor calidad de vida.

3.       La única inversión realmente eficaz es la que se hace en educación: no es un gasto social sino el mejor activo para invertir.

4.       Es imprescindible rehacer, cambiar la organización de la escuela haciéndola más flexible, fortaleciendo la función formativa del docente, frente a la meramente instructiva, reforzando los equipos de profesorado y favoreciendo mucho más la participación activa de los alumnos en su educación. Los centros deben evaluar su funcionamiento y la comunidad escolar en su conjunto debe conocer y ejercer un control social para mejorar la calidad de enseñanza.

5.       La información es ya patrimonio de todo el mundo, no sólo del maestro o de la escuela. En el futuro, por encima de las máquinas, de la tecnología, de las comunicaciones, el activo más importante será el “capital intelectual”, el conocimiento, capaz de generar riqueza y, también, solidaridad. La escuela es el mayor capital intelectual de un país.

6.       El papel del maestro del siglo XXI será seleccionar, valorar, jerarquizar, orientar y discernir en esa “selva” de la información abierta a todos. Debe ser capaz de contribuir a transformar la información en conocimiento y el conocimiento en sabiduría.

7.       La escuela tiene que cambiar su chip. Los ordenadores, Internet y las nuevas tecnologías no son una agresión a la escuela, sino un medio de comunicación y un instrumento de trabajo. Pero también un cambio radical en la concepción de la enseñanza. No es posible concebir una escuela separada de Internet y de las nuevas tecnologías. Rechazarlo es ignorar el futuro e ignorarlo es casi un suicidio.

8.       Es preciso conseguir que gane el humanismo en la revolución informática y que ésta esté al servicio de la solidaridad y de la equidad. Ni promover arbitrariamente las redes informáticas ni rechazarlas.

9.       Internet es una realidad y un reto que puede multiplicar nuestra acción educadora, si sabemos usar adecuadamente lo que nos ofrece, y que puede permitir el acceso a la educación de grandes capas sociales de la población mundial, actualmente desatendida, a lo largo de toda la vida. La escuela no puede quedar marginada ni renunciar a su misión totalizadora en la formación.

10.   La escuela y los docentes, en términos generales, no están preparados para integrar y utilizar adecuadamente estas nuevas tecnologías, mientras los alumnos las manejan con naturalidad. No utilizar estos medios puede suponer, para un profesor, la perdida de un cincuenta por ciento de su capacidad profesional, y para un alumno puede suponer no encontrar interlocutores en el mundo educativo. Como no es posible educar desde la ignorancia, es urgente formar tecnológicamente al profesorado y darle los medios adecuados para poder hacer frente a estos nuevos retos.

11.   La clave del éxito en la aplicación de Internet y en la creación de una cultura de uso adecuada está en los profesores. Ellos deben dar una respuesta activa y favorecer el trabajo en equipo entre ellos y con los alumnos.

12.   Hay que ir a una nueva definición del papel del profesorado, para reconfigurar los programas de formación. Es necesario producir un cambio: pasar de “enseñar a enseñar” a “enseñar a aprender”.

13.   El correo electrónico, la búsqueda de información, las videoconferencias o los foros de debate son algunas de las aplicaciones que el profesorado puede utilizar ya. Pero las posibilidades de futuro son inmensas.

14.   La escuela debe elaborar propuestas de trabajo adecuadas a Internet.

15.   La familia debe colaborar activamente con la escuela, conocer las nuevas tecnologías y poder encaminar a sus hijos al mejor uso de las posibilidades que éstas ofrecen. La formación de los padres desde la escuela, simultánea a la del profesorado, es un requisito indispensable para compartir la responsabilidad educativa que tienen la familia y el colegio. Internet puede ser, además, un vehículo muy útil para la formación de padres.

16.   El comportamiento ético y la defensa del derecho a la intimidad son obligaciones de todos y que cada uno debe favorecer y exigir. También en la red informática.

17.   Debemos exigir el acceso universal a la red, de todos los ciudadanos, con tarifas planas en telefonía e Internet, y con facilidades para la compra de ordenadores a las familias y a las PYMES.

18.   Es preciso potenciar el uso del español en la red, para abrir y democratizar el acceso de todos a la máxima información posible.

19.   La reflexión abierta por este Congreso es sólo el primer paso de una reflexión sobre el potencial que encierra el binomio Educación-Internet. Pretende sensibilizar, cada día más, a los profesores sobre el uso de las nuevas tecnologías.

20.   Estamos en un momento decisivo. La escuela será lo que queramos los educadores, los padres, los alumnos y la sociedad. Los educadores somos responsables de construir este camino hacia los nuevos modelos vitales, sociales y culturales del futuro.

Madrid, 25 de abril de 1999

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