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Entrenamiento en habilidades sociales

1.       HABILIDADES COMUNICATIVAS: ASERTIVIDAD Y PERSUASIÓN

Premisa

Vivimos en la sociedad de la comunicación. Se ha producido un gran salto cultural en la forma de vivir de los alumnos y los adultos, la forma de comprender la realidad, de comunicarse y la forma de educar.

La droga no es un problema de salud: es un problema semiótico, es decir cultural y de comunicación. El consumo de alcohol (el botellón) y otras drogas se produce porque hay una construcción cultural o virtual que tiene una lógica interna con muchas funciones para satisfacer las necesidades de sus participantes: función emocional, comunicativa, erótico-sexual, antiestrés, lúdica, transgresora, integradora como rito de iniciación, contracultural como forma de rebeldía de los jóvenes, procultural como plataforma para la expresión cultural y musical (piercings, grafittis, industria de la moda, mercado de locales de ocio, cine, etc.)

Un factor que determina el consumo de alcohol y otras drogas es la falta de habilidades para resistir la terrible presión del grupo de iguales y de sus líderes para consumir como condición para estar integrados. Lo más importante son sus amigos, para conseguirlos tienen que salir por las noches, para divertirse con ellos, para explorar y explotar sus capacidades seductoras, afectivas y comunicativas tienen que salir por las noches. Está comprobado que se necesita entrenar las habilidades comunicativas asertivas para prevenir. La evaluación del Programa STAR (Social Thinking and Reasoning: Pensar y razonar en términos sociales) demostró que los niños que habían aprendido a ser asertivos (comparados con los que no habían hecho el programa) tenían actitudes preventivas más claras sobre las drogas, eran más resistentes a la presión de sus compañeros sobre el consumo de alcohol y otras drogas, incluso enfermaban con menos frecuencia, tenían mejor asistencia escolar y mejores calificaciones en matemáticas y lengua. (Smith 1994)

Base teórica

Técnica: (Gordon 1994) (Caballo 1993) (Catalano y Hawkins1996) (Jessor y Jessor 1977) (Wertsch 1988) (Habermas 1987) (Fernández 1999) (Foucault 1996) (Goldstein al. 1989)  (Bandura y Walters 2002)

Divulgativa: (Smith 1994) (Bayard y Bayard 1988) (Faber y Mazlish 2000) (Wagner 1988) (Peine y Howarth 1995) (Fisher al. 1996) (Lundin 2001) (Arbinger Institute 2000) (Marina y Válgoma 2000)

¿Por qué es un eje de prevención eficaz?

Una persona asertiva sabe hacer respetar sus derechos mediante una comunicación eficaz y respeta los de los demás, sin utilizar agresividad, manipulación, coacción y sin actitudes sumisas, inhibidas o pasivas.

Es un eje de prevención porque un niño asertivo sabe reducir la presión que ejerce cualquier situación de riesgo. Sabe actuar sin dejarse manipular, sin temor, sin sentirse mal, sin tener que perder amigos. Sabe decir no a lo considera nocivo o no conveniente. Sabe decir no al consumo de alcohol y de otras drogas, a propuestas que implican violencia, racismo, daño sobre bienes ajenos, humillación a otras personas u otras acciones moralmente no aceptables. Sabe decir no a experiencias sexuales de alto riesgo... En definitiva se sabe juez de sus propias emociones, pensamientos y decisiones y lo demuestra con seguridad.

Una persona con persuasión sabe expresar emociones, afectos, iniciativas y opiniones, conectar con los demás para ser tenido en cuenta y comunicarse para conseguir lo que pretende.

Es un eje de prevención porque los chicos y chicas buscan muletas, como el alcohol, para expresarse, desinhibirse y conectar con sus amigos o con el otro sexo. Mejorar las habilidades de persuasión es fundamental para que no recurran de forma dependiente a sustancias tóxicas. Hay chicos con un carácter tímido, pero pueden aprender a relacionarse porque la pedagogía de las habilidades sociales ha aportado métodos para enseñar acciones complejas mediante pautas simples. Es posible aprender estas habilidades mediante la escenificación y el entrenamiento, aprendizaje que resulta muy práctico y divertido.

Cómo educar la asertividad y la persuasión

· Potencia su independencia para que aprendan a llevar a cabo sus decisiones, sin dejarse llevar por las presiones externas.

·  Enséñales a manifestar y defender sus derechos: dales ocasión para mostrar y entrenar sus habilidades en la práctica.

· Entrénales para afrontar directamente los conflictos: no les transmitas temor ante los conflictos, enséñales que los conflictos son oportunidades para mejorar y para comunicarse.

· Promueve un clima cálido que favorezca la comunicación: saca tiempos “sagrados” para dialogar, expresar opiniones y sentimientos y para escuchar sus necesidades e intereses.

· Valora su opinión: Le dará seguridad y le ayudará a expresarse.

· Potencia su interdependencia, las experiencias más prosociales, los vínculos afectivos interpersonales. Enséñales a buscar sinergias con los demás tanto para trabajar, como para estar, como para divertirse.

2. EDUCACIÓN TEMPRANA DE LA ASERTIVIDAD

 María era una niña buena

Tenía 8 años y estaba en 3º de Primaria. El deporte favorito de su hermano era burlarse despiadadamente de ella. Sus compañeros de clase hacían lo mismo, eran como tiburones cuando perciben sangre, la atacaban verbalmente con crueldad. A María, en realidad, no le pasaba nada, salvo que era incapaz de hacer frente a la crueldad de las bromas. Tenía una pobre imagen de ella misma y una falta de confianza, pero la razón básica de que no pudiera hacer frente a las burlas recibidas es que era una niña buena. Era obediente y paciente, dispuesta a aceptar lo que los adultos decían sin contradecir, a complacer a los demás más que a ella misma.

Las niñas como María, en la adolescencia, se dejan convencer para ser aceptados en el grupo: malos comportamientos, descuidan su trabajo escolar, faltan a clase, engañan, fuman, beben, consumen drogas, tienen experiencias sexuales prematuras... María no necesitó una terapia maratoniana ni millonaria para cambiar su actitud. María sólo participó en un taller de entrenamiento de habilidades asertivas. Sus compañeros comprobaron cómo la niñita asustada se transformaba en alguien capaz de enfrentar las críticas y las burlas.

¿Cómo educar a niña autónoma y asertiva?

El objetivo de este manual es enseñar a los niños a pensar por sí solos, con seguridad y confianza, a mantener sus decisiones aún en contra de la presión del ambiente, del grupo o de los amigos. Está demostrado con múltiples estudios científicos que hablarles a los niños de los peligros del alcohol, de las drogas, del sexo prematuro, del sida, de la violencia... es ineficaz y no contribuye en nada a fortalecerles contra esos peligros. Está demostrado que la forma más eficaz de prevenir esos riesgos es formando a niños autónomos y asertivos.

Un niño autónomo es aquel que sabe tomar decisiones desde criterios y valores estructurados de forma que contribuyan a su crecimiento y su felicidad (objetivo trabajado en 1º y 2º de EP).

Un niño asertivo es quien tiene habilidades de comunicación eficaces para expresarse y defender con seguridad sus derechos a la vez que respeta los ajenos (objetivo de 3º y 4º).

Apostar por una cultura organizativa y un estilo pedagógico asertivos

Este paradigma "asertivo" implica todo un estilo educativo determinado también asertivo. El educador asertivo no busca imponerse, pero tampoco se inhibe ante lo que hacen sus alumnos o sus hijos. Su lema es "en lugar de enfadarte, ¡hazte valer!".

Algunos padres, madres y docentes se asustan porque de repente los hijos o alumnos pueden abusar de una asertividad mal entendida. Es inevitable que los educandos pasen por esa fase experimental en que juegan a decir “no” para probar nuestra coherencia. En nuestras manos está que sólo sea una fase pasajera. Para aprender a decir no a sus amigos, también deben aprender a decírselo a sus educadores.

Este programa trabaja con un número concreto de derechos asertivos. Pero el principal derecho es: "tienes derecho a ser juez de tus propias emociones, pensamientos y conductas. A la vez, eres responsable de las consecuencias de lo que sientes, piensas y haces”. Ésta es la regla para que los alumnos aprendan a “gobernar” su asertividad. Si los adultos tenemos derecho a no dar razones que justifiquen nuestro comportamiento, los niños tienen derecho a no dar excusas a todo el mundo por lo que hacen. Los niños pueden cambiar de opinión, pueden admitir un error, tienen derecho a equivocarse, a buscar ayuda, a pedir información, no tienen por qué ser amigos de todos, no tienen por qué demostrar que tienen razón, no tienen por qué entenderlo todo, no tienen por qué ser perfectos, etc.

3. otra visión de la asertividad

1. Ser asertivo no es sólo decir NO a las drogas.

Aprenderemos a ser asertivos no aprenderemos únicamente técnicas para decir NO a las drogas. Aprenderemos a tener un juicio independiente, a sentir confianza y a mantener las decisiones a pesar de la presión del ambiente.

Aprenderemos a decir que NO a los riesgos como la droga y a muchas cosas perjudiciales para el bienestar emocional, el respeto de sí o para una imagen positiva propia. Así se reducirá el riesgo de que el adolescente necesite de forma dependiente la aprobación de sus compañeros o cualquier sustancia química para levantar su estado de ánimo.

2. Ser asertivo no es una persona más formal.

La asertividad no sirve para controlar al adolescente, ni para que haga lo que el educador quiera. Educarle para que sea formal le deja poco margen para tener un juicio independiente, la depen-dencia potenciará su inseguridad y poca valía, pretenderá ser perfecto, buscará complacer a la gente, sobre todo a los que tienen autoridad, será obediente y paciente, estará dispuesto a ayu-dar. Un adolescente formado así será presa fácil de la presión de sus compañeros, porque así lo ha ido haciendo con los adultos. Si el adolescente rechaza l as normas y se enfrenta a ellas es porque no le resultan válidas. Buscará otras formas donde afianzarse que den respuesta a sus necesidades.

3. Indicadores paradógicos para saber si alguien es asertivo.

·     Se hace valer ante ridiculizaciones, críticas o manipulaciones de hermanos, padres, amigos, profesores.

·     Sabe hacer frente a la intimidación.

·     Rechaza una invitación poco razonable de un profesor.

·     Expresa sus ideas ante decisiones familiares.

·     Sabe defenderse ante un superior.

·     Pide aclaraciones a un profesor.

·     Sabe afrontar un error: perder dinero, olvidar una cita...

·     Sabe defenderse cuando le ridiculizan por su forma de vestir.

Antes de aprender a decir que NO a un porro, el adolescente tiene que aprender a respetarse a sí mismo y hacerse respetar cuando alguien quiere manipularle para que no estudie, para que tenga relaciones sexuales no queridas, para hacer algo que tenga consecuencias negativas en su vida. Cuando alguien ha aprendido a defender sus derechos de esta forma, estará preparado para decir No a las drogas y a otros tipos de riesgos.

4. La socialización como función prioritaria de la educación

Tradicionalmente el pilar de la educación era formar la identidad personal para posibilitar la llegada a la madurez humana, el autoconocimiento y después la preparación para vivir en sociedad. Entonces llega un señor, llamado Vigotsky, y se carga este principio. Haciendo que la “edu-cación para la convivencia” se convierta en el pilar de la formación humana, en el pilar de la formación del lenguaje interior y no al revés.

Vigotsky formula así las tres funciones de la educación:

a) Enseñar al alumno a saltar por distintas etapas evolutivas por las que el control del entorno pase a su propio control individual, adquiriendo la capacidad de regulación voluntaria y consciente de los procesos psicológicos. Dicho en cristiano, configurar en las personas su inteligencia autónoma.

b) Esta inteligencia no nace del perfeccionamiento de los procesos de introspección (Piaget), sino que tiene su origen en los procesos sociales. (Un niño aprende más por la interacción discursiva social que por el comecocos mental).

c) La inteligencia se configura como superior cuando sabe manejar con autocontrol y con efectos sociales los instrumentos y signos que actúan de mediadores, que son de dos tipos: de mediación comunicativa interpersonal y de mediación cultural.

d) Contra la pedagogía individual

Tristemente nuestra sociedad occidental y por ende nuestra escuela están montadas para des-arrollar una pedagogía individual y ahora vemos que necesitamos una pedagogía social y comunitaria. Así lo refleja un artículo, publicado en El País titulado: “¿Por qué no son felices los estadounidenses?”: Porque la felicidad de los individuos tiene más que ver con la solidez de las relaciones sociales (familia, amigos, vínculos comunitarios) que con cualquier otro índice, incluida la renta.  Índices de felicidad que manejan:

· Reuniones asociativas o actividades cívicas.    

· Asistencia a oficios religiosos.

· Vacaciones conjuntas padres-hijos.                            

· Ver la tele juntos.

· Charlar juntos.                                               

· Tiempo vivido en compañía...

Es decir, el capital social y comunitario es el PIB de la felicidad y depende de las redes dentro de la sociedad y el grado de relaciones entre la gente.

4. EDUCACIÓN TEMPRANA DE LA PERSUASIÓN

¿Dónde está el grial de la felicidad?

La búsqueda del grial de la felicidad siempre se ha adentrado por la vía ética. Esta aventura sigue vigente y es nuestra apuesta, la prueba es que uno de los tres ejes del programa son las “habilidades éticas”. El boom de los libros de autoayuda simbolizan otra vía, a la medida posmoderna de un mundo aterciopelado que pretende alcanzar la cima de altas montañas suprimiendo la dosis de sacrificio y de compromiso. Pero en los 90, surge una tercera vía.

Robert Putnam alcanzó gran relevancia por un artículo titulado “¿Por qué no son felices los estadounidenses?”. Tanto Putnam como Seligman han hecho un mapa multifactorial para localizar dónde está la causa de la infelicidad y para alcanzar ese eterno grial de la felicidad. Constatan que en el inicio del siglo XXI los jóvenes se parecen a las generaciones pasadas, incluso su renta per capita es un tercio más alta. Pero los indicadores de felicidad han disminuido.

El número de personas con depresión en el año 2000 duplica a las existentes en 1950. Entre 1992 y 2000 el gasto en antidepresivos en España se ha multiplicado por cuatro. Dice Vicente Verdú que cuando un empleado no soporta más sus condiciones de trabajo no acude a los sindicatos, va al médico. Éste es  un fenómeno del mundo occidental, sobre todo, de Estados Unidos.

¿Por qué no son felices los estadounidenses? Putnam y Seligman coinciden en señalar que la felicidad no es directamente proporcional a la posesión de más dinero, ni más cultura, ni más inteligencia, ni más o menos edad. La variable que determina el nivel de felicidad es el número y la calidad de relaciones interpersonales, las competencias prosociales, la participación en asociaciones (municipales, de jóvenes, religiosas, de ocio, etc.). En los años 90, los estadounidenses se reunieron menos entre sí, recibieron a menos gente en su casa y visitaron con menor frecuencia a los amigos. Datos curiosos, pero simbólicos: las partidas de cartas o la tertulia en los bares registraron también un importante descenso, al igual que la práctica de los deportes en equipo. En el años 2000, los estadounidenses cenaban en familia un 33% menos que en 1970. Se ha reducido drásticamente, en un tercio, la frecuencia de los padres en salir con sus hijos de vacaciones, en ver la televisión juntos, en charlar. Son todos datos estadísticos, que nos parece inverosímil que estén registrados, pero son objetivos.

En fin, dedicamos más horas a trabajar y menos horas a comunicarnos entre nosotros.

Las competencias prosociales son el primer indicador de felicidad

Por lo tanto, vale la pena emprender la aventura que os proponemos en este manual, por la que vuestros alumnos encontrarán un valioso mapa, que después usarán más o menos acertadamente, pero que les puede llevar a:

1.   Dominar las habilidades sociales para iniciar una conversación, saludar, presentarse, pedir un favor y ser amable.

2.   Aprender a escuchar y dar confianza a personas a las que podrá llamar sus mejores amigos o personas con las que aprenderá a alcanzar un elevado nivel de intimidad.

3.   Aprender cómo hacer amigos, dominar las habilidades sociales avanzadas como mantener una conversación, unirse a un grupo...

4.   Aprender a afrontar el conflicto, a dominar las habilidades de equipo enfocadas a conflictos, a usar el pensamiento divergente, llegar a acuerdos, afrontar malentendidos...

5.   Aprender, en definitiva, a ser más prosocial, a cooperar, a manejar las habilidades de equipo enfocadas a proyectos o iniciativas, a vivir en grupo, en familia, en sociedad.

5. PARADIGMAS ANTE EL CONFLICTO

La toma de decisiones ha dejado de ser algo que se puede hacer de forma independiente al entorno. Muchos métodos de toma de decisiones presentan situaciones puras, alejadas de la complejidad cotidiana.

Principios y efectos secundarios

El conflicto y la educación nunca han hecho buenas migas, pero se han obligado a convivir. El imaginario que rodea al conflicto ha cambiado radicalmente en los últimos diez años. La sociedad premia positivamente el conflicto. ¿Por qué? Han cambiado varias claves en los grupos humanos (centros educativos, empresas, instituciones, parejas, familias...). Veamos 10 principios que deben regir toda educación en el conflicto:

1.   El principio de indeterminación llega hasta la concepción más profunda de las cosas. Da cuenta de la transformación del concepto de verdad monolítica en una verdad dodecafónica y multifactorial.

2.   El principio de movilidad mental define hoy a las personas y grupos que son eficaces, porque la realidad experimenta continuas mutaciones.

3.   El principio de creatividad e improvisación se han convertido en llave de éxito para emplear esquemas que respondan a la realidad.

4.   El principio de participación y de plurivocidad se activa sólo si se ve la dimensión poliédrica de la realidad, y si se cree en la capacidad de las tareas dialógicas para conseguir haces significativos y operativos.

5.   El principio de exploración y aceptación de necesidades presenta la telaraña como escenario inestable y único para responder a la realidad.

6.   El principio de multidireccionalidad invalida el modelo educativo unidireccional clásico, si y sólo si se quiere un modelo donde las habilidades de negociación impliquen los puntos de vista de los integrantes del grupo. Sólo así se pueden buscar vías para la satisfacción mutua de necesidades.

7.   El principio de interformación toca la raíz nerviosa de todo este terminal: al fin y al cabo todo conflicto nace de y plantea un conflicto de valores.

8.   El principio de virtualidad energética. Las cosas ya no funcionan sin entusiasmo, vitalidad o positividad. El conflicto pone la chispa.

9.   El principio de implicación emocional que se construya desde los intereses de las personas, sus códigos de expresión y sus valores.

10.  El principio de divergencia. Superar el concepto tradicional de la función transmisora de información cerrada del educador y pasar a formar el juicio de las personas, potenciando el pensamiento diferente, problematizador, (sub)versivo, desuniformado, deshomologado y divergente.

Condiciones para lograr ambientes donde tomar decisiones negociadas

1.   Pasar del secreto en poder de la autoridad, a mimar los mecanismos de información.

2.   Pasar de la ausencia de sentimientos como poder de manipulación, a invertir en mecanismos de comunicación.

3.   Pasar de las acciones individuales competitivas, al enriquecimiento creativo del grupo.

4.   Pasar de la obediencia, a implicar los distintos puntos de vista de todas las personas.

5.   Pasar de las acciones uniformadas, a la escucha de necesidades relacionadas con distintos momentos y lugares.

Proponemos 4 estrategias para afrontar el conflicto:

1.   Habilidades de comunicación asertiva primaria: Consiste en utilizar técnicas de asertividad, tipo “defensa del castillo” para expresar mis puntos de vista, defender mis derechos y decir No a propuestas de manipulación o que contradigan mis criterios.

2.   Habilidades de persuasión: Se usan para tratar de influir sobre otra persona, para expresar malestar, para ejercer una crítica, para pedir ayuda o información, para seducir o para ejercer liderazgo.

3.   Habilidades de escucha o empatía: Sirven para escuchar otros puntos de vista, iniciativas o problemas de otras personas. También aportan orientación, confianza, calidez emocional o empatía, retroinformación y aceptación.

4.   Habilidades de negociación, de equipo o de sinergia: Consisten en utilizar una metodología participativa e inductiva que incluya las perspectivas, intereses y necesidades de todos los participantes en la toma de decisiones ante un problema de grupo o ante un proyecto o iniciativa.

Siempre bajo los supuestos del concepto de asertividad, que recordamos: es la capacidad para hacer valer los propios derechos, expresar sentimientos, opiniones o deseos de forma adecuada, clara y directa, sin agresividad ni pasividad, y sin violar los derechos de los demás.

6. BIBLIOGRAFÍA BÁSICA SOBRE HABILIDADES SOCIALES:

·         CABALLO V.E. (1993): Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales, Madrid, Siglo XXI (Completa “biblia”. Nivel técnico elevado)

·         MICHELSON, L. Y OTROS (1987): Las habilidades sociales en la infancia, Barcelona, Martínez Roca (Práctico y sencillo)

·         MONJAS M.I. (2002): Programa de enseñanza de habilidades de interacción social, Madrid, CEPE (Completo menú para entrenar HH.SS. en Ed. Primaria)

·         SMITH, J. (1988), Sí, puedo decir no, Barcelona, Grijalbo (Divulgativo y claro, centrado en adolescentes)  

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