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Prevención de sida y educación sexual

1. datos que justifican la necesidad de una educación preventiva

1.1. Los adolescentes son el colectivo más vulnerable.

Cada año 18.000 adolescentes quedan embarazadas (el doble que hace una década).

El 45% de estos embarazos acaba en aborto.

Sólo el 13% de los adolescentes usa anticoncep-tivos.

Cada día mueren en el mundo 8.000 personas de sida.

El 54% de los nuevos enfermos de sida tiene 25-34 años: contrajeron el virus en la adolescencia.

El 62% de los contagios de sida se da por vía heterosexual.

Los adolescentes, entre 14 y 18 años, es el colectivo que sufre aún el mayor incremento en los casos de Sida.

Una de cada cuatro infecciones en los EEUU ocurre entre gente joven menores de 22 años.[1]

Los datos indican que el 75% de los jóvenes está poco informado.

El tipo de información del que disponen es de baja especialización o precario. El 60% de los jóvenes recibe la información de los amigos o de los medios de comunicación. Sólo un 6% la recibe en el centro educativo o de sus padres.

En 2002 la población en general, y el colectivo de padres de adolescentes en particular, mostró una preocupación muy honda ante la cifra que hablaba de que se había duplicado  el número de embarazos en adolescentes.

Según la encuesta de la Fundación Santa María, titulado "Jóvenes 99" el Sida es el tercer problema que más preocupa a los jóvenes, después del paro y de las drogas.

1.2. ¿Cómo evoluciona el sida en España?

En España, el 53,8% de los nuevos enfermos a los que se les diagnostica sida tiene una edad entre 25 y 34 años. Quiere decir que muchos de ellos contrajeron el virus en su adolescencia.

En España existen entre 125.000 y 150.000 personas portadoras del VIH, cifra que da cuenta del alto riesgo de transmisión que existe.

Durante 2002 ha habido 2.329 nuevos casos de enfermos de sida. Cada año desciende en un 10% el número de nuevos casos de sida. Parece que en Occidente las cifras se están estabilizando. Sin embargo en Estados Unidos ha saltado la alarma porque por primera vez en muchos años han vuelto a incrementarse las cifras de pacientes con el VIH.

1.3. ¿Cómo evoluciona el sida en el mundo?

El sida es una “pandemia” extendida por todo el mundo, que está produciendo más muertes que ninguna guerra en la historia de la humanidad.

Según la ONU y la OMS las cifras siguen disparándonse:

40 millones de personas viven con el VIH en el mundo

2,5 millones de estos 40 son  menores de 15 años.

En el año 2003 , diariamente se han infectado 14.000 personas nuevas

En 2003 ha habido 3 millones de muertes y 5 millones de nuevos contagios.

En un solo país como Sudáfrica hay 5,3 millones de infectados.

2. FORMAS DE TRANSMISIÓN

2.1. ¿Cómo se transmite el VIH (virus del sida)?

Existen tres modos fundamentales de transmisión del VIH.

Transmisión sexual:

Penetración vaginal o anal porque entran en contacto secreciones vaginales y semen.

Contactos buco-genital cuando hay lesiones en cualquiera de las dos zonas.

Transmisión sanguínea:

Debido a un uso indebido de jeringuillas y agujas infectadas por el virus que son compartidas por varias personas a la vez (transmisión parenteral).

Por transfusiones o inyecciones de productos derivados de la sangre, vía prácticamente descartada en la actualidad en Occidente debido a estrictos controles.

Transmisión madre- hijo/a (transmisión vertical):

Este tipo se puede producir durante el embarazo a través de la placenta, en el momento del parto y en la lactancia.

2.2. ¿Algunas prácticas sexuales tienen más riesgo de infección que otras?

Ordenadas las prácticas sexuales de mayor riesgo a menor riesgo:

1.   La práctica sexual de mayor riesgo es la penetración anal sin preservativo porque la mucosa rectal es más frágil. Algunas parejas usaron esta práctica para prevenir el sida y el embarazo cuando es precisamente la práctica de mayor riesgo.

2.   La penetración vaginal sin preservativo tiene un riesgo muy alto, menor que la anal.

3.   Existe riesgo alto también cuando uno o los dos miembros de la pareja sufren otras enfermedades de transmisión sexual porque suelen aparecer úlceras o llagas en los genitales. (Principales ETS o Enfermedades de Transmisión Sexual: Clamidia, Gonorrea, Hepatitis B, Herpes, Hongos, Ladillas, Sífilis, etc.)

4.   Hay riesgo en las relaciones buco-genitales, como la felación (pene-boca) y cunnilingus (vulva-boca) si hay lesiones en la boca o el sexo.

5.   No tienen riesgo otras actividades o juegos sexuales como: masturbación mutua (si no hay lesiones en manos o genitales), besos profundos, frotamientos, masajes, caricias, etc.

3. FORMAS DE PREVENCIÓN

3.1. Los programas de prevención no fomentan el aumento de actividad sexual en adolescentes

Un argumento muy común en contra de los programas educativos sobre VIH/ETS es que al exponer este tipo de información sobre sexo a los jóvenes es como estar empujándolos a envolverse en actividades sexuales. Sin embar­go en una revisión detallada a 23 programas con bases en la escuela reveló más bien lo contrario: los jóvenes que recibieron educación específica sobre SIDA eran menos propensos a tener sexo, y aquellos que sí lo hicieron, lo hacían con menos frecuencia y se protegían más al tenerlo.[2]

Muchos estudios realizados en Estados Unidos sobre programas de educación sexual y sobre el uso del preservativo demuestran que la información no es una invitación a… y que los jóvenes por ello no practican más las relaciones sexuales.

La World Health Organization estudió 19 programas de educación sexual y llegó a demostrar que los programas más eficaces habían logrado que los jóvenes participantes en el estudio retardaran su primera relación sexual y, por tanto, que disminuyera su actividad sexual.

3.2. Los programas de prevención son altamente eficaces

Ante otro argumento también muy común de que la inversión en prevención no produce resultados contrastados, cabe decir que en el campo de la prevención de drogodependencias los programas de entrenamiento de habilidades para la vida, basados en el modelo de Botvin (Universidad de Nueva York) han demostrado resultados científicamente evaluados.[3]

Una revisión a fondo mediante estudios que evaluaban programas de prevención del VIH, descubrió que en 20 de estos estudios se ha demostrado que los cambios de comportamiento a largo plazo ocurren a consecuencia de los programas.[4]

Las estrategias meramente informativas son insuficientes para incidir en la prevención de conductas de riesgo relacionadas con el Sida. La OMS reco­mienda las siguientes estrategias: entrenar habilidades sociales de asertividad, para reducir la presión ante la solucitud de relaciones sexuales tempranas no deseadas, educar la autoestima, los valores y la inteligencia emocional.

3.3. ¿Por qué la información no es suficiente para prevenir el sida?

El problema que se advierte es que los jóvenes tienen información, pero ésta por sí sola no produce cambios para la prevención del sida. Está demostrado que es más eficaz la prevención basada en la formación que produzca “cambios de actitudes” mediante el entrenamiento de habilidades para la vida. El Programa de Prevención para Tutorías (PPT) de FERE se estructura sobre tres ejes:

Habilidades éticas o el entrenamiento en la toma de decisiones: percibir el riesgo, prever consecuencias, romper mitos o etiquetas negativas sobre el enfermo de sida o el uso del preservativo, ser inflexibles en la defensa de la dignidad personal ante los demás, etc.

Habilidades emocionales o aprender a ser personas autónomas: asentar una autoestima sólida y proactiva, saber empatizar con los demás sin recurrir a experiencias que no se desean, no adelantar la primera experiencia sexual hasta estar preparado/a, etc.

Habilidades comunicativas mediante la asertividad: saber defender ante mi pareja lo que pienso y deseo, no dejarse manipular, saber negociar las condiciones para tener relaciones sexuales, etc.

3.4.  ¿Qué campañas y acciones para prevenir el sida existen?

Desde 1983, año en que se descubrió el virus, se han hecho innumerables campañas para prevenir el contagio y transmisión del VIH; sin embargo, 20 años después los datos hablan por sí mismos: en 2003 ha habido tres millones de muertos y 5 millones de nuevos infectados en el mundo, sobre 40 millones de habitantes.

Son  muchas  las campañas que basan su estrategia preventiva en la información objetiva sobre la enfermedad y sus vías de transmisión.

Un segundo e indispensable pilar de este tipo de campañas es la recomendación de métodos seguros que eviten  el contagio; en concreto, el preservativo.

Una tercera estrategia insiste en que la información no es suficiente, que hay que apostar por la formación integral en la que paralelamente a la información, la  opción preventiva haga énfasis en dimensiones tan fundamentales de la condición humana como la responsabilidad, la libertad , la ética y la madurez afectiva.

3.5. ¿Cuáles son las líneas maestras del plan nacional sobre el sida?

El Plan Nacional Sobre El Sida (organismo adscrito al Ministerio de Sanidad y Consumo),  máximo responsable en la lucha contra el VIH ha establecido tres prioridades:

1. Potenciar las estrategias preventivas en la población general, especialmente tras las recientes apreciaciones de que ya no se puede hablar de grupos de riesgo.

2. Evitar en la medida que sea posible el retraso del diagnóstico, puesto que la detección y la medicación temprana es decisiva para el futuro del portador de VIH.

3. La tercera línea maestra del Plan Nacional Sobre el sida  va dirigida a aquellos grupos de población inmigrante  y a la población “más vulnerable” susceptible de contraer el VIH, como los jóvenes, personas que ejercen la prostitución y grupos con practicas sexuales de riesgo.

4. Las medidas a tomar con estos grupos se basan principalmente en la información y prevención. Dentro de la prevención se prioriza la prevención escolar basada en el modelo de habilidades para la vida, dirigida al colectivo de preadolescentes y adolescentes.

[1] Rosenberg PS, Biggar RJ, Goedert JJ. Declining age at HIV infection in the United States (Ietter). New England Journal of Medicine. 1994;330:789-790.

[2] Kirby O, Short L, Collins J, et al. School-based programs to reduce sexual risk behaviors: a review of effectiveness. Public Health Reports. 1994;109:339- 360

[3] BECOÑA, E. (1999): Bases teóricas que sustentan los programas de prevención de drogas, Madrid, Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas

[4] Choi KH, Coates TJ. Prevention of HIV infection. A lOS. 1994;8:1371-1389 

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